El próximo 11 de noviembre (el miércoles) hay convocada una huelga general de 24 horas. La iniciativa, impulsada por los sindicatos de inquilinas y respaldada por numerosas organizaciones sindicales, reclama soluciones a la crisis de la vivienda, mejoras salariales y unas condiciones de vida dignas.
Creo que quienes trabajamos en el cómic tenemos motivos de sobra para sumarnos.
Según el Libro Blanco del Cómic en España, el 64 % de los profesionales encuestados no alcanza el salario mínimo con los ingresos procedentes de su actividad en el sector. Solo el 21 % obtiene todos sus ingresos del cómic y más de la mitad, contando el conjunto de sus trabajos, no llega a los 20.000 euros netos anuales.
A esta precariedad hay que añadir las dificultades habituales de los trabajadores autónomos: ingresos irregulares, cuotas, impuestos, periodos sin encargos, bajas laborales y una desprotección social total y absoluta. Si quieres leer en profundidad sobre todo ello puedes echarle un vistazo al informe Precariedad en el cómic español elaborado por ARGH! en 2014.
Nada, añádele a todo eso el problema de la vivienda.
¿Qué ocurre cuando alguien que apenas consigue mantenerse con su trabajo tiene que afrontar un alquiler cada vez más caro? ¿Qué ocurre cuando una dibujante no puede independizarse y tiene que seguir viviendo en casa de su madre? ¿O cuando necesita aceptar cualquier encargo, por mal pagado que esté, porque no puede permitirse perder esos ingresos?
La vivienda es un problema laboral. También para quien trabaja por cuenta propia. Pero no solo la vivienda, si tienes amigas dentro del mundo del cómic pregúntales dónde trabajan. Muchas en casa, con todo el jaleo que suele suponer eso en cuanto a convivencia y también en lo que se refiere a no saber distinguir cuándo estás en tu tiempo de curro y cuándo no. Otras comparten oficina o estudio o espacios de coworking. Pregúntales cuánto les han subido el alquiler. Descubrirás que muchas han tenido que renunciar a tener un espacio de trabajo diferenciado de su escritorio porque, sencillamente, ya no lo pueden pagar.
Pero el alquiler no es el único gasto que aumenta. Según el INE, los alimentos se encarecieron aproximadamente un 32 % entre 2021 y 2025. Solo durante 2025, la electricidad subió un 15 % de media. Los hogares con menos recursos dedicaron el 61,5 % de su presupuesto a vivienda, suministros y alimentación.
Con estos números, cada vez resulta más difícil vivir de un trabajo creativo. Y todavía no hemos hablado de los servicios públicos.
La sanidad y la educación públicas son fundamentales para todo el mundo, también para quienes dibujamos, escribimos o trabajamos en la cultura. A finales de 2025 había más de 850.000 personas esperando una operación en la sanidad pública, con una demora media de 121 días. Cuando la atención sanitaria se retrasa, quien puede permitírselo recurre a la privada. Quien no, espera. Hoy mismo, 5 de noviembre, abro la aplicación del SERGAS (el servicio gallego de salud) y, si quiero pedir cita para mi médica de familia, me dan para el día 23. Más de dos semanas, casi tres. Y eso sin entrar ya en temas graves, para ver a mi médica de cabecera porque me duele la garganta.
Con la educación sucede algo parecido. Cuando los servicios públicos no cubren adecuadamente las necesidades de las familias, estas deben asumir gastos adicionales. Para un profesional autónomo con ingresos bajos e irregulares, cada gasto adicional importa.
Por eso la huelga del 11 de noviembre también nos concierne. Porque no basta con reclamar mejores condiciones, adelantos estupendos o más y más ayudas a la creación si después no podemos pagar una vivienda, llenar la nevera o acceder a unos servicios públicos de calidad.
Así que si piensas que esto no tiene nada que ver con el mundo de los tebeos, pues… lo siento, pero sí, tiene TODO que ver porque se trata de reclamar unas condiciones de vida dignas para todo el mundo.
La huelga no es importante, es importantísima, pero lo es aún más el 29N, el domingo de las elecciones. Hace unos días ya hablamos de eso en: «La cultura que nos jugamos», un artículo sobre las políticas culturales, la libertad de creación y las consecuencias que pueden tener las decisiones de algunos representantes políticos. Pero además de los casos de los que se habla en ese texto, basta por asomarse por este post del compañero David Braña para comprender hasta dónde se está llevando toda esta locura en los sitios en los que ya gobierna la ultraderecha.
En fin, nada más. Ambas cuestiones están directamente relacionadas. Las condiciones en las que vivimos determinan también las condiciones en las que podemos crear.
El 11 de noviembre, haz huelga. El 29, vota.
