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Los programas de escritura

En 2026 se cumplen 9 años desde que se puso en marcha este blog. La lógica dicta, si una se asoma a los cientos de blogs que existen sobre alguna faceta de la escritura, que ya tendríamos que haber hablado sobre programas para escribir al menos un par de veces.

Pues resulta que no, que jamás habíamos dedicado una entrada a hablar de ello de forma concreta, tan solo algún apunte por aquí y por allá. ¿Y es importante? Bueno, digamos que tiene que ver con la parte más práctica del oficio. ¿Puede un dibujante sacar toda su capacidad con el paint? ¿Puede una carpintera tratar bien la madera con herramientas pochas? Pues seguro que hay quien asegura que sí, que eso es lo de menos, pero…

Yo sé lo que me funcionó (y me funciona) después de haber transitado por etapas muy diferentes y ahora mismo lo tengo clarísimo: si quieres ser profesional deberías trabajar como un profesional y eso, en cualquier otra profesión, pasa por seleccionar bien el material de trabajo que más se adapta a ti o al que le puedas sacar un mayor partido. En la escritura ocurre igual.

Ahora bien, en el cómic tenemos un matiz muy relevante: no existe un formato estandarizado y universal al que podemos agarrarnos. Hace ya un tiempo, en el texto dedicado a hablar sobre cómo se escriben los guiones de cómic, ya quedaba algo muy claro: cada una tiene su forma de organizarse en torno a dos grandes ideas: guiones literarios y guiones técnicos.

La gran diferencia entre ambos es que para los primeros la unidad mínima es la escena y para los segundos la unidad mínima es la viñeta.

Pero todo eso ya se explicaba en aquel texto así que no me quiero repetir porque hoy venimos a otra cosa.

EL PRINCIPIO DE LOS TIEMPOS

Año 2010, Barrio de las Letras, Madrid. Allí estaba yo con una maleta cargadita de ilusión después de matricularme en la fantabulosa Factoría del guion. Decidí aprender en serio eso del escribir (y luego, muchos años después caí en la cuenta de que eso es algo que jamás se aprende del todo, pero eso para otro día).

En ese momento existían en el mercado unos cuantos softwares diferentes para escribir guiones con acabado profesional y, sin embargo, la máxima del director de la escuela era que aprendiésemos a formatear directamente en un procesador de textos convencional.

Así lo hice. Puede que la gente no esté del todo familiarizada con el formato de guion, pero vaya, es algo así:

Página de «Si tú eres el mejor, yo soy el rey de España»

A simple vista puede dar el pego y parecer que respeta el formato profesional, aunque no es así del todo. Pero eso ni siquiera es lo importante.

Esto lo hacía en aquel momento en el procesador de textos de Open Office. Eso significa que cada vez que había que introducir un diálogo había que dar seis golpes de tabulador y pulsar el bloqueo de mayúsculas, pulsar enter, dar tres golpes de tabulador, quitar el bloqueo de mayúsculas, escribir el diálogo y, a ojo, cuando los márgenes del lado derecho fueran similares a los márgenes del lado izquierdo (marcados por los tres golpes de tabulador) pulsar enter, dar otros tres golpes de tabulador y continuar con el diálogo.

¿Has entendido algo? Puede que no, el desconcierto es comprensible porque ese sistema es un follón.

Pues así escribí hasta 2018, es decir, mis primeros siete títulos publicados (y la miríada de paginas escritas que jamás se publicaron) fueron formateados a golpes de tabulador.

¿Eso es malo? si me preguntas ahora te diré que es terrible. En mi cabeza, por cómo me lo habían enseñado, había que ser muy escrupuloso con el formato por una cuestión doble:

Por un lado, la forma ayuda a construir las imágenes mentales en la cabeza de la persona que vaya a leer el guion.

Por otro lado, ser detallista en la forma obliga a pensar y repensar la mejor forma de expresar algo.

Y eso está genial, pero la cantidad de tiempo que se pierde formateando a mano no compensa en absoluto.

Y ahí fue cuando se me abrió el cielo.

SCRIVENER ES MI DIOS Y MI SEÑOR

Hoy es domingo de resurrección y el chiste estaba servido.

No recuerdo bien cuándo ni por qué decidí que necesitaba cambiar de herramientas para escribir. Sé que me influyó que Open Office pasase a ser parte de Oracle y dejase de ser un proyecto cien por cien libre, pero el tema es que empecé a buscar.

Probé plantillas generadas para Google Docs, pero en aquel entonces mi relación con todo lo que tuviese que ver con Google era tormentosa (y lo sigue siendo). Probé el Celtx, el Final Draft y finalmente llegué a Scrivener.

Página de «La confesión» mi primer guion escrito con Scrivener

No tengo la más mínima duda: Scrivener tiene todo lo que le pido a un programa de escritura y solo utilizo un 15 o un 20 por ciento de todas las posibilidades que ofrece.

Sé que puede sonar exagerado, pero no lo es: me cambió la vida.

Y no solo por hacer el formato de manera sencilla (que influyó mucho en mi velocidad y mi concentración a la hora de escribir), por capacidad de organización, por estructura visual de cada proyecto y porque pude construir mi propia plantilla totalmente acoplada a todas mis manías.

Pero había un pequeño problema.

LOS GUIONES TÉCNICOS

Hay veces en las que la persona que va a dibujar el guion prefiere un guion técnico, es decir, quiere que le pases un documento que indique lo que ocurre en cada página viñeta a viñeta.

Eso, el guion técnico, es posiblemente lo que esté más cerca de estar considerado como un estándar en el mundo del cómic, sobre todo por la influencia de la industria estadounidense, sin embargo, como ya decía antes, en realidad no existe tal cosa.

Hace un par de veranos asistí a una charla con tres guionistas yanquis que volvían una vez más al mismo punto: cada uno lo organiza a su manera.

Yo los hago así:

Página de guion técnico de «Brainrot»

La mayor diferencia con los de otra gente está en la de incluir un layout, es decir, un croquis en el que planteo de manera visual la cantidad de viñetas por página y la forma y espacio de cada una de ellas. Esto no lo hace todo el mundo o lo hacen de maneras muy diversas.

¿Cuál es el problema? que con scrivener no puedo añadir de manera sencilla esa figura, así que me tocaba volver al procesador de textos.

Hay algo que ya conté en el texto que habla de todo mi proceso: el guion literario yo lo escribo siempre, tanto si voy a hacer después un guion técnico como si no. No le busquéis una explicación racional a por qué escribo dos guiones pudiendo escribir solo uno, porque no la tiene (y porque jamás admitiré que escribo dos guiones, es solo uno con diferentes cabezas).

Llevo desde 2018 simultaneando dos programas: scrivener y el procesador de textos dentro de Libre Office (una escisión de buena gente que se fue de Open Office después de lo de Oracle).

Y créeme, hacer el dibujillo de cada página en un programa hecho para (y solo para) escribir es desesperante.

Hasta ahora. El amigo Adrián Benatar, un señor guionista (y otras muchas cosas), acaba de poner en marcha un proyecto espectacular: Heos.Comic, una herramienta diseñada de manera específica para hacer esto:

Página de muestra hecha con Heos.Comic

Y así se ve su interfaz:

Y es la primera vez que veo que un programa te deja hacer esto de manera sencilla, visualmente atractiva, respetando unos mínimos en cuanto a formato y con posibilidad de adecuarlo a tu manera de trabajar y modificar aspecto a conveniencia.

En definitiva: una maravilla que deberías probar. Yo estoy en ello desde hace unos días y creo que voy a poder olvidarme del procesador de textos para siempre porque hace algo que toda herramienta debería hacer: mi trabajo se vuelve más sencillo y más eficaz.

AHORA SÍ: ¿QUÉ PROGRAMAS SON LOS MÁS RECOMENDABLES?

Vamos a dividir esto por bloques para hacerlo más sencillo:

PROCESADORES DE TEXTO

Si todavía no te has caído del caballo de camino a Damasco, es posible que te repitas aquello de «a mí me llega con el word de toda la vida». Venga, vale, he estado ahí y sé que es prácticamente imposible convencerte de que estás perdiendo el tiempo y estás entregando cantidades ingentes de esfuerzo a una herramienta caótica, confusa y llena de problemas.

Peeeeeeero, nada, no voy a insistir.

Eso sí, huye de Microsoft. Su procesador de textos actual está dentro de la suite Office 365 que ha abrazado el sistema de suscripción anual. O sea, vas a tener que pagar una y otra vez para siempre.

Es posible que pienses que «pero yo lo tengo pirata ja ja ja». Ah, genial, tu trabajo depende de un software pirata que te puede dejar vendido en cualquier momento.

También podrías pensar que «tengo una versión antigua que me sigue valiendo perfectamente». Eh… sí, de momento, hasta que Microsoft decida que tus textos escritos con su software antiguo dejen de ser legibles en su software moderno a no ser que pases por caja. ¿Parece una locura? Lo es, pero asómate a las decisiones que está tomando Adobe y similares.

En serio, huye de Microsoft.

La mejor alternativa es LibreOffice: software libre, gratuito, cien por cien compatible con todo y ajeno a cualquier tipo de mierdificación.

PROGRAMAS ESPECÍFICOS DE GUION

Ya lo dije ahí arriba, la opción para mí es: SCRIVENER

Sí, es de pago, ahora mismo ronda los 60 dólares, pero pagas una vez y es tuyo para siempre.

Lo prefiero por delante de otras alternativas como Final Draft porque me permite escribir cualquier cosa: novela, ensayo, obras de teatro, textos para la web… y, sobre todo, porque final draft tiene opción de suscripción por 9 dólares al mes (alguna vez me han atracado a punta de navaja y me sentí mejor que con esto) o comprártelo para siempre por 200 dólares.

Eso es más del triple por un programa que me ofrece menos posibilidades.

También existen programas gratuitos que permiten hacer mucho, pero con algún pequeño inconveniente.

Por un lado está KIT SCENARIST, un programa ruso muy sencillo de utilizar, con una interfaz simple y minimalista y que además de poder escribir ofrece un tablón de corcho virtual, un pequeño añadido para hacer mapas mentales y un sistema de estadísticas maravilloso.

El problema es que no está claro que el proyecto siga en marcha. No recibe actualizaciones desde 2023 y la web oficial no es accesible. En ese enlace que puse se puede descargar la última versión desde un agregador de apps y se puede instalar y trabajar con ella sin ningún inconveniente.

Si buscas algo sencillo es muy buena opción.

También está CELTX, pero es otro pequeño ejemplo (a mucha menor escala que con Microsoft) de que no podemos tener cosas bonitas. En su versión estándar solo se puede trabajar con una app online y, si quieres la versión gratuita, bloquea varias de sus funcionalidades. La solución es pagar la suscripción…

Ese enlace que puse lleva a otro agregador de programas diferente que permite instalar el viejo Celtx de escritorio, pero cuidado, te puede dar problemas porque ya no es la opción de los desarrolladores y te puedes quedar vendido en cualquier momento. (Y no, no es ilegal ni chungo ni raro que te la descargues, es solo que quieren librarse de ese modelo, aunque todavía no lo han hecho del todo, porque la mierdificación está llegando a todos los lugares de la internet).

PARA GUIONES TÉCNICOS

Evidentemente la opción (si no quieres seguir peleándote con un procesador de textos que no sirve para eso) es HEOS.COMIC.

Sí, es de pago, pero a ver… cuesta diez euros y es para ti para siempre, pero, si sigues ese enlace que acabo de poner te lo pillas por siete lereles por leer Escribiendo Cómics.

Además, tenemos cinco keys gratuitas para gente que sigue el blog que entregaremos por riguroso orden de llegada.

Sé que en cuanto toca pagar por algo, la gente suele echarse atrás, pero insisto: merece la pena invertir en tus herramientas cuando está más que demostrado que son útiles y que te ofrecen la posibilidad de mejorar tu manera de trabajar.

Comprarte hoy un Scrivener o lanzarte con Heos.Comic puede parecerte caro o inútil y, sin embargo, tendrás la sensación de haber amortizado ese gasto antes de que te des cuenta. Ojalá pudiese recuperar todo ese tiempo que perdí por ser aquel cabezón que se repetía una y otra vez «a mí me llega con el open office».

Nada, ya no doy la turra más. Escoge bien tus herramientas, siempre merece la pena.

Ahí quedan las opciones, posiblemente actualice este texto más adelante con nuevas incorporaciones.