Si te has mantenido más o menos al tanto de la información del mundillo comiquero en los dos últimos años es posible que hayas oído hablar de las ayudas a la creación puestas en marcha por la Dirección General del Libro, el Cómic y la Lectura.
Hubo una primera convocatoria en 2025 en la que ya cobró todo el mundo. De momento se han publicado 4 de aquellos primeros 40 seleccionados, en unos días llega el quinto y el resto irán llegando en 2027 e incluso 2028.
Hace apenas unos días se publicó la propuesta de concesión de los proyectos de 2026. De momento no es una lista definitiva, pero, si todo transcurre dentro de la normalidad, no sufrirá muchos cambios.
Creo que con los datos de una y otra ya se puede hablar de algunas cosas que me parecen interesantes. Ahora bien, voy a tratar de no opinar sobre los datos o al menos no intercalar una cosa y otra para que se pueda hacer una lectura más limpia.
Mis opiniones anteriores sobre las ayudas me han valido todo tipo de movidas: hubo gente que dejó de seguirme, hubo amistades que me retiraron la palabra y hasta hubo «periodistas» que dijeron que yo opinaba lo que opinaba porque me dieron una de las ayudas y entonces ya no debería opinar…
En fin, yo qué sé, amiga mía, yo qué sé. Pongo los datos y ya al final de todo comentaré un par de cosillas.
Participación
La segunda convocatoria, la de 2026, ha recibido 375 solicitudes, frente a las 530 de 2025. La participación ha caído un 29,2 %.
De las 530 de 2025 se admitieron 433 y se excluyeron 97. Después, otros doce expedientes pasaron a la lista de exclusiones. La propuesta definitiva evaluó 421 proyectos y dejó fuera 109.
En 2026 se admitieron 321 y se excluyeron 54.
Los motivos de exclusión cambian entre las dos convocatorias. En 2025 hubo 56 solicitudes desistidas, 24 proyectos ya publicados parcial o totalmente y 21 casos en los que no se acreditó una obra previa publicada por una editorial. También se excluyeron cuatro solicitudes fuera de plazo, tres incompatibles con las ayudas a la creación literaria y otra que no cumplía el requisito de nacionalidad o residencia.
En 2026, 40 de las 54 exclusiones se deben a que no se acreditó un cómic previo de al menos 40 páginas. Otras ocho responden a la incompatibilidad con las ayudas a la creación literaria, cuatro se presentaron fuera de plazo y dos se consideraron desistidas.
El requisito de obra previa es más preciso en 2026. Ya no basta con haber publicado una obra con una editorial, algo que dejaba la puerta abierta a cualquier obra previa dentro del ámbito literario, sino que cada participante debe acreditar un cómic de al menos 40 páginas publicado por una editorial, excluyendo la autoedición o el crowdfunding.
La evaluación ahora es anónima
La convocatoria de 2026 ordena que la comisión valore las candidaturas preservando el anonimato de las personas solicitantes. También prohíbe incluir el nombre, la firma u otros elementos identificativos en las páginas de muestra.
Los listados públicos reflejan ese cambio. Las solicitudes admitidas aparecen con identificadores enmascarados y el título del proyecto, sin nombres. Durante la fase de subsanación, el Ministerio pidió retirar de algunas memorias nombres, obras anteriores y otras referencias que podían identificar a sus autoras.
Un baremo reducido a 50 puntos
La puntuación máxima bajó de 100 a 50 puntos, pero la calidad artística y técnica conserva el 60 % del total. En 2025 podía aportar hasta 60 puntos. En 2026 aporta 30.
El peso conjunto de la originalidad, la innovación y el interés cultural pasa del 15 % al 30 %. El criterio de género baja del 15 % al 10 %. También desaparecen los diez puntos que se concedían por acreditar el compromiso de una editorial española.
Ese compromiso deja de puntuar, pero la edición en España se convierte en una obligación si la obra se publica durante los cuatro años posteriores al plazo de justificación. La corrección posterior concretó que la primera edición debe realizarse con una editorial española. Después puede publicarse en otros países. La autopublicación no cumple este requisito.
La convocatoria también amplió las incompatibilidades. En 2026 no pueden presentarse quienes hayan recibido estas ayudas al cómic o las ayudas a la creación literaria durante los dos años anteriores. También se añade la incompatibilidad con determinadas residencias literarias.
El criterio de género pierde peso
En 2025, el criterio destinado a reducir la brecha de género concedía hasta 15 puntos según las funciones desempeñadas por mujeres: ocho por dibujo, cinco por guion y dos por otras tareas. En 2026 concede cinco puntos cuando la participación de mujeres alcanza al menos el 50 %. Por debajo de ese porcentaje, suma un punto por cada mujer participante, hasta un máximo de cinco.
También cambia la reserva de doce ayudas. En 2025 se aplicaba a proyectos con al menos un 40 % de participación de mujeres. En 2026 el umbral sube al 50 %.
Los resultados publicados muestran una reducción de los proyectos que reciben puntos por este criterio. En 2025 fueron 182 de los 421 evaluados, un 43,2 %. Entre los 40 seleccionados, 28 obtuvieron puntuación por género. Veinticuatro recibieron los 15 puntos, cuatro obtuvieron 10 y doce no sumaron ninguno.
En 2026 reciben puntos 124 de los 321 proyectos evaluados, un 38,6 %. Entre los 40 propuestos, 22 consiguen los cinco puntos y 18 no reciben ninguno. Otros cuatro proyectos obtuvieron un punto, pero ninguno entró en la propuesta.
En 2025 un 70 por ciento de los proyectos seleccionados tenía participación femenina. En 2026 un 55 por ciento de los proyectos propuestos tiene participación femenina.
De 90 a 47 puntos en la primera posición
La puntuación más alta de 2025 fue para Aceite y alquitrán, de Núria Tamarit, con 90 puntos. El corte se produjo en un empate a 72 puntos. Proyecto Stellula, Las Locas de los Gatos y Amor en Pixels entraron en la propuesta por los criterios de desempate. La gran farsante y Se busca árbol milenario quedaron fuera con la misma puntuación.
La lista cambió antes de la concesión. Amor en Pixels, de Blanca Mira y Clara Martínez, fue excluido porque la obra se había editado antes de la resolución. Su lugar lo ocupó La gran farsante, de Paula Cheshire. Diez proyectos de los 40 fueron en coautoría.
En 2026, La mujer que llora, de Salva Rubio y Cristina Sagrera, encabeza la propuesta con 47 puntos. Las queremos de verdad y El mito de la mujer boxeadora obtienen 45. El último proyecto propuesto tiene 41 puntos y el primero que queda fuera, 40. No hay empate en el corte. Cinco proyectos son en coautoría.
Cincuenta y siete títulos vuelven a aparecer
La comparación de las relaciones de 2025 y 2026 muestra 57 títulos repetidos incluyendo evaluados y excluidos. De ellos, 38 no llegaron a ser propuestos para recibir la ayuda en ninguno de los dos años. Siete pasaron de no propuestos a excluidos, seis de excluidos a no propuestos y uno fue excluido en ambas convocatorias.
Cinco de esos títulos presentados en 2025 y en 2026 figuran entre los propuestos en 2026. Bajo los adoquines obtuvo 51 puntos sobre 100 en 2025 y 41 sobre 50 en 2026. Kumari. La niña diosa obtuvo 71/100 y 43/50. Meigallos S. L. O misterio de Ormond Hill, 56/100 y 41/50. Somorrostro, 61/100 y 42/100. Wright, excluido en 2025 por constar como publicado parcial o totalmente, aparece en la propuesta de 2026 con 41 puntos.
¿Y qué hacemos con todo esto?
Ah, no sé, como diría mi madre: tú verás.
A mí me gustan mucho los datos y una vez lanzados sí que me gustaría opinar sobre alguna cosa.
La primera es que me parece que hay varias cosas en las que se ha acertado en la convocatoria el segundo año. La valoración anónima me parece un gran acierto porque quita presión a la comisión de valoración y evita rumores y tonterías que acabaron colándose hasta en algún que otro periodicucho de mala muerte.
¿Los evitará del todo? Me temo que no, parece que alguien ha echado una tremenda maldición en el mundillo viñetero y, en cuanto sale una lista de nominados, premiados, proyectos seleccionados o similar, siempre habrá alguien que exclame aquello de: «esto está amañado». Ya no voy a entrar a valorarlo, se valora solo.
También me parece que se actuó bien cambiando las bases para que no se quedasen fuera los proyectos que habían enseñado algo previamente en redes. Lo que ocurrió el primer año en ese sentido fue demencial e incluso dejó fuera un proyecto que estaba en la lista y con una muy buena nota. Cambiar la norma está genial. Si además hubiese habido una nota del tipo «la cagamos, mil disculpas» habría estado aun mejor.
Modificar la puntuación reduciendo del 15 al 10 por ciento el tema de la brecha de género parece haber cambiado un poco el panorama en 2026. Sin embargo, la reserva sí o sí de 12 proyectos participados por mujeres (en un 40 % en 2025 y un 50 % en 2026) no ha servido de nada. Solo con la puntuación parece suficiente para cumplir con los objetivos propuestos en ese sentido.
Eliminar el tema del precontrato editorial es otro acierto importante. Ahora, la limitación de que si se quiere publicar en los cuatro años siguientes debe publicarse primero con editorial española, pues… bueno… Puedo entender la posición, pero sigue siendo restrictiva con respecto a lo que las autoras decidan hacer con sus obras y eso no ocurre en otras convocatorias. Lo que vale para la creación literaria no vale para el cómic.
Lo de acreditar previamente haber hecho un tebeo de al menos 40 páginas me parece un error. Me lo parece porque estoy en contra de la base. Creo que estas ayudas deberían estar abiertas a toda persona que quisiese participar, tenga o no tenga un tebeo hecho antes. Ese criterio de «queremos que esto sean unas ayudas a profesionales» no se sostiene demasiado bien sobre ese baremo. Al final este tipo de cosas ha dejado fuera a un montón de gente, especialmente a toda la gente de la autoedición y eso, con el nivel que tenemos en España en esos múltiples y diversos ámbitos, es un error mayúsculo.
También creo que pedir dos páginas y apenas tres folios de memoria resulta del todo insuficiente para valorar bien los proyectos. ¿Cuántas creo que habría que pedir? Pues no lo sé, seis, ocho, diez… pero más de dos sin duda.
El aumento de peso de los valores subjetivos pues… es que… no quiero yo meterme en jardines, pero… El primer año había un 25 % de criterios objetivos, es decir, se cumplían o no: la brecha de género y el precontrato. Este año un 10 %. Eso quiere decir que hay un 15 % más de criterios subjetivos repartidos entre originalidad, innovación e interés cultural.
Originalidad: bueno, venga, yo qué sé… Una vez leí en algún sitio que alguien dijo: «Nada se dice ya que no se haya dicho antes». La frase se refería a cómo a la hora de elaborar ficciones todos cogemos pedazos de cosas ya contadas y generamos historias nuevas con esos fragmentos. El tipo que lo dijo se llamaba Terencio y lo dijo en el siglo II antes de Yisus. Entonces, ¿originalidad? bueno, venga, yo qué sé…
¿Innovación? ¿Con respecto a qué? ¿Al panorama actual? ¿A la historia entera del cómic? ¿Quien valora puede siquiera plantearse de forma honesta si las dos páginas que tiene delante innovan en el desarrollo de un arte entero?
¿Interés cultural? ¿Eso qué demonios significa? ¿Si Shakira saca un disco tocando una ocarina y haciendo un featuring con un holograma de Freddie Mercury es innovador? ¿Tiene interés cultural? ¿Qué diferencia un proyecto con un 4 en interés cultural de otro con un 3?
Y sí, sé que todo esto puede sonar exagerado porque lo es, pero creo que se entiende bien.
Por otro lado, ¿se podría aportar algún otro elemento de criterio objetivo que rebajase el peso de cosas como originalidad, innovación o interés cultural? Sí: la renta.
Si estamos hablando desde el primer día de que estas ayudas deben servir para paliar la inmensa precariedad en la que están inmersas las autoras de cómic, se puede pedir que todo el mundo aporte su renta del año anterior o incluso de los últimos años para favorecer a aquellas que se encuentren en una peor situación económica.
Es más, se puede reservar un número X de ayudas para aquellas personas que se presenten y estén por debajo del SMI el año anterior o incluso varios años consecutivos.
Y ojo, que no es algo que no se haga en otro tipo de convocatorias públicas. Quienes hayan pedido becas lo saben. En la universidad, pero también en otro tipo de estudios y hasta en las Escuelas Oficiales de Idiomas.
Puede parecer que con un 90 % de criterios subjetivos se pone las obras en el centro y nada más que eso. Vale, de acuerdo, pero ¿se puede rebajar un poco ese porcentaje para dar una mayor cabida y un mayor impulso a quienes más necesitan la ayuda?
No sé, yo creo que es como para pensarlo.
