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El manual

Hoy es 14 de julio y eso significa que el blog cumple nueve años. Podría hacer como en anteriores aniversarios y marcarme una turra inmensa que reflexionase sobre el valor, sobre el mundillo y sobre mil cosas más, pero no me apetece.

Este año se supone que es el de los cambios. Cuento con gente como Javi, Roberto y Manu a mi lado y me están ayudando a meter entrevistas, ensayos y textos divulgativos. También nos quejamos y le damos vueltas a todo tipo de cuestiones comiqueras cuando nos apetece, claro. De eso se trata tener un blog.

Hay algo de lo que me enorgullezco especialmente: en lo que va de año llevamos 33 entradas, casi una por semana, y no hemos hablado de las novedades que llegan a tu librería ni una sola vez. Se puede hablar de tebeos de forma constante sin tener que hacer un repaso de todas y cada una de las colecciones con las que nos bombardean un día tras otro.

Eh, que me parece bien que la gente haga lo que quiera. De hecho, agradezco que se haga. Pero ni es lo único ni debería serlo. Another mundillo is possible. Ahora y siempre.

Pero ya digo que hoy no abro el blog para nada de esto, lo abro porque toca celebrar. Nueve años desde que decidiese embarcarme en eso del bloguear mezclado con los tebeos.

A modo de regalo por venirte a nuestra fiesta tengo esto: he terminado al fin mi pequeño manual: «Si no reaccionas estás muerta».

Si eres más o menos habitual de Escribiendo cómics puede que te suene. Hice una primera publicación hace justo un año presentándolo y otra publicación hace unos meses con el primer capítulo.

Mi idea era ir subiendo los capítulos mes a mes, pero pegué un volantazo. Si me presionaba con tenerlo listo para el blog iba a acabar escribiéndolo a toda prisa por encajarlo en un calendario editorial autoimpuesto.

No tenía sentido, había que escribirlo pensando solo en el proyecto, en que se centrase en la tesis que pretende defender y no acabase diluyéndose y perdido entre todo tipo de publicaciones diferentes.

Así que me puse a ello y, aunque parezca contradictorio, hacerlo sin prisas por sacar un capítulo cada mes provocó que lo acabase antes.

He cambiado varias cosas del esquema original y también he retocado un poco el primer capítulo.

No tenía pensado meter ejemplos de trabajos reales, pero al final he metido hasta nueve. Seis son de guiones míos y otros tres son de Antonio Altarriba, de Kelly Sue DeConnick y de Míriam Bonastre Tur.

Sí, sé que suena a exceso de autorreferencia. Si incluyo esos fragmentos de obras que conozco bien es precisamente porque las conozco bien, porque sé qué intenciones había detrás, porque conozco las decisiones, los errores y las alternativas que quedaron fuera y porque me parecía mucho más sencillo meterlas en el laboratorio sabiendo todo eso.

El punto de partida del manual es bastante sencillo: las historias no avanzan porque ocurran cosas, sino porque esas cosas le ocurren a alguien y ese alguien tiene que hacer algo con ellas.

Un personaje encuentra un cadáver en el salón. Eso todavía no es una historia. La historia empieza cuando llama a la policía, esconde el cuerpo, se pone a llorar, abre una botella de vino o se sienta en el sofá y decide jugar doce horas seguidas al Skyrim mientras el muerto se descompone.

Cada una de esas reacciones abre un camino diferente. También nos cuenta quién es el personaje, qué desea, qué teme y qué cree que puede permitirse hacer en ese momento.

Las acciones provocan. Las reacciones revelan.

A partir de esa idea, el manual intenta recorrer varias preguntas. ¿Qué diferencia hay entre reaccionar, decidir y actuar? ¿Cómo puede una respuesta poner en marcha una escena? ¿Qué ocurre cuando el personaje se queda quieto? ¿Cuánto podemos retrasar una reacción sin que parezca que nos hemos olvidado de ella? ¿Por qué una misma frase provoca una carcajada en una persona y un portazo en otra?

No es un método para escribir una obra de principio a fin. No voy a explicarte dónde debe terminar el primer acto ni cuántas veces tiene que fracasar tu protagonista antes de enfrentarse al villano. Ya hay manuales estupendos dedicados a todo eso. Este escoge un espacio mucho más pequeño.

Algo acaba de ocurrir. El personaje sigue ahí. Ahora tiene que hacer algo con ello.

La reacción aparece en casi todos los manuales de escritura, aunque muchas veces escondida dentro de conceptos como la causalidad, los beats, las decisiones o los cambios de valor. Mi intención ha sido colocarla en el centro y ver hasta dónde podía llevarnos.

El resultado es un texto breve, con ejemplos y alguna historia personal que me permite fingir que todo esto no consiste solo en pasarme horas hablando de gente que no existe.

No sé si servirá para escribir mejores historias. Desconfío bastante de cualquier persona que prometa algo así. Lo que espero es que sirva para mirar una escena, detenerse un instante y hacerse una pregunta muy sencilla:

¿Qué hace ahora el personaje con lo que acaba de ocurrirle?

A veces, la respuesta contiene todo lo que necesitamos.

El manual está completo, te lo puedes descargar cuando quieras y tiene licencia creative commons CC BY NC SA, es decir, se puede copiar y difundir siempre que se haga sin utilización comercial y siempre que se reconozca la autoría y cualquier difusión posterior que se haga de ella o de obras derivadas se haga bajo la misma licencia.

Aparte de la versión digital, mi intención es imprimir unas cuantas copias en el mismo sistema que con la baraja de recursos narrativos. Así que, si estás interesada házmelo saber por algún medio y, si juntamos gente suficiente, hago una tirada cortita que venderé al precio de la impresión más una parte para pagar a alguien que lo maquete más el sobre más el envío.

En cualquier caso, espero, por encima de todo lo demás, que lo disfrutes. Quedará siempre almacenado en este enlace y también en la biblioteca del blog.